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domingo, 9 de mayo de 2021

Ahora que termina el estado de alarma

Lejos, ya parece que queda lejos, y solo ha pasado un año, nada más y nada menos que un año, y en todo ese tiempo nos empeñamos en decir que hemos cambiado, cuando lo que han variado son las circunstancias que rodean nuestras vidas, y tal vez, nuestro comportamiento y la perspectiva para afrontar el día a día; sí, puede que en algo hayamos cambiado, según eso, mas en general, la estupidez humana no ha variado un ápice, o sí, porque algunos son hasta más estúpidos que antes.

Ahora que termina el estado de alarma, casi un año después, hay muchas personas irresponsables que confunden fin de estado de alarma con fin de la pandemia. Esta es una de las cosas que vienen a demostrar que la estupidez humana es inalterable.

Un año sin ti, tú sin mí; miles de personas que nos faltan porque murieron por otras causas, o murieron inesperadamente al contraer el virus, o se suicidaron por no saber gestionar las penurias económicas. Un año que nos permitió reflexionar -a quien lo hiciera-, disfrutar del entorno cercano, del hogar, las pertenencias, las personas allegadas, y valorarlo; un año de la vida que se ralentizó, casi se detuvo; tiempo de solidaridad, egoísmos, silencios, ausencias, creatividad, interrogantes, incertidumbres. Un año en el que cambió la rutina, el pulso diario, y para muchos, la prioridad que se otorga a los valores.

Un año teniéndonos sin tenernos, comunicándonos en la nube, entendiendo que era imposible decir adiós para siempre, aprendiendo a darnos espacio, a volver a respetarnos, a comprender que hay que saber decir hasta luego para después volver a encontrarnos, aunque para eso aún debe pasar más tiempo.



©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

domingo, 21 de junio de 2020

Sorpresa. Nueva Normalidad – Día 99, 21 de junio

Almas GEMELAS, no exactamente, eran mellizas y llevaban casi cien días separadas y sin poder verse más que a través del teléfono y ordenador. A las seis de la tarde Mara comprobó la BANDEJA de entrada de su correo. Su INTUICIÓN le decía que tendría buenas nuevas de Ana.
Leyó el mensaje hasta gastarlo: "Querida hermana, voy a reencontrarme contigo. Viajo en coche y llegaré el próximo domingo 28 de junio al PUERTO de Santa María. Cuando esté llegando te telefonearé para que me recojas. Un beso enorme, Ana".
La FANTASÍA se apoderó de Mara proyectando mil planes para ellas.

Junio 2020. Fase 3 – Día 98, referido al 20 de junio

Jazmines para aromatizar, judías para sembrar.
Umbra anhelada en las horas centrales del día.
Nudos en la garganta por lo que dejamos ir.
Idioma del pesar y del dolor que a ratos llama.
Océanos de distancia y de tiempo que nos unen y nos separan.

©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

sábado, 20 de junio de 2020

Devuélveme. Fase 3 – Día 97, referido al 19 de junio

Devuélveme el suspiro,
el aliento necesario,
la fuerza innovadora.

Devuélveme la gana,
la sonrisa, el impulso,
la espontaneidad.

Devuélveme la risa,
la alegría natural
que me acompaña.

Lo pido al aire,
al ánimo lo pido,
lo pido al destino,
a la vida lo pido.

Devuélveme la luz,
la ilusión, la garra,
el inicio del camino.

Devuélveme todo y más
para que conmigo vaya.


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

viernes, 19 de junio de 2020

Hoy me disculpan. Fase 3 – Día 96, referido al 18 de junio

Hoy me disculpan que no haga poesía ni ponga una opinión, ni un microrrelato o algún pensamiento. Se me ha agotado la batería y me siento sin energía para escribir.
Tanta actividad en el día, tanto en que pensar, que lo que necesito es descansar.
Mañana será otro día y volveré con más ganas.

©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

jueves, 18 de junio de 2020

¿Qué tal, cómo estás?. Fase 3 – Día 95, referido al 17 de junio

Ante la pregunta ¿qué tal, cómo estás?, generalmente fática, Ana suele responder de varias formas, según el interlocutor:
-¡Bien, todo bien!. Si quien pregunta es alguien con quien no tiene mucho trato, o Ana no tiene ganas de dar mayores explicaciones porque considera que a la otra persona no le interesan y solo quiere comadrear a su costa, esta es la respuesta. También utiliza esta respuesta para contestar a aquellos con los que no simpatiza mucho, vaya que se llevan mal, esos enemigos en la sombra, y que generalmente se alegran del mal ajeno. Ana me dijo un día que si responde que está todo bien, a estas personas hasta les molestará y es una forma de dar una bofetada sin manos. También me dijo que cuando no tienes mucha más conversación que mantener y no vas a entrar en profundizar sobre ti, tus sentimientos o cómo te trata la vida, lo mejor es zanjar diciendo que está todo bien, ya que en el momento que dices que "bueno, pero", o "no muy bien", o "pues regular o mal", y vas a profundizar en algún problema, el que desea tu mal ya empieza a alegrarse, y el que solo te preguntó por socializar procurará zafarse de la conversación que pueda alargarse, ya que en el fondo le importa un bledo cómo estés realmente. Así que si dices, que todo está bien, zanjas rápida la respuesta, la curiosidad malsana, la pregunta hecha solo por cortesía o la gana de comadreo o de alegrarse por el mal ajeno.
-¡Bien, estoy muy bien!. Ana responde esto a quien de verdad quiere ofrecer información de cómo se encuentra o siente.
-¡Bien, pero bueno, ya hablaremos!. Esta respuesta la deja Ana para aquellos a los que sabe que sí le están preguntando con verdadero interés, pero a los que en ese preciso momento no puede dedicar más tiempo para hablar, así que de esta forma digamos que los emplaza para charlar sobre el asunto en otro momento.
-¡Bueno, no me voy a quejar!. Esta respuesta la da Ana a personas y en situaciones similares a las que acabamos de decir, solo que tal vez, con esas personas no tenga la misma confianza que con las anteriores.
-¡Pues regular! ¡Pues mal!. Esta respuesta es la que Ana ofrece a aquellas personas de verdadera confianza, que preguntan con auténtico interés por ella, y siempre y cuando las cosas le vayan realmente mal. Por lo general, después hay una conversación sobre por qué van las cosas mal, comprensión por parte del interlocutor, comentarios, consejos y todo lo que surja.


©María José Gómez Fernández

Originalmente publicada en El Doblao del Arte.

miércoles, 17 de junio de 2020

Ciclo de mareas. Fase 3 – Día 94, referido al 16 de junio

Como el mar,
bajo la influencia de la luna,
sube y baja su marea,
así yo también,
movida por tu presencia,
en alguna de sus formas,
elevo y declino el ánimo.
El ciclo de mis mareas
condicionas, como el sol,
sobre todo como la luna,
el ciclo de las mareas
de mis gozos y pesares.
Pleamar tras hablarnos,
bajamar si no hay contacto.
Fuerza gravitatoria,
la que sin querer ejerces,
provocando desde el interior
de mis océanos,
flujo de ilusiones tras hablarnos,
reflujo de emociones si no hay contacto,
pleamar de ilusiones,
bajamar de emociones.
Y sigue el ciclo de mis mareas,
periódicamente cambiando
el nivel de mis sentimientos,
altibajos graduales, condicionados
por tu fuerza de atracción gravitatoria:
pleamar de ilusiones,
bajamar de emociones,
el ciclo de mis mareas.


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

lunes, 15 de junio de 2020

domingo, 14 de junio de 2020

Blanda por dentro, dura por fuera. Fase 3 - Día 92, 14 de junio

Que todo esto le estuviera ocurriendo ahora, coincidiendo con esta extraña situación, auténtico momento DISTÓPICO... ¡Si se lo hubieran dicho ni dos meses antes, no lo habría creído!
A ratos cuerda, a ratos como una DEMENTE. Su vida había dado un giro de 360 grados, en lo personal, en lo laboral... Y aunque sabía que tenía correr el RIESGO también sentía un vértigo mortal por la incertidumbre de cada paso.
Rota por el dolor y muerta de miedo, Eugenia se levantaba cada mañana con el firme propósito de no caer, sacar fuerzas de flaquezas; verdadera RESILIENCIA premonitoria de grandes ELOYCIDADES.

©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

Publicado en Cinco PalabrasRELATO DEL MES DE JUNIO (III): ELOY ARENAS, ACTOR, DRAMATURGO @ELOYARENAS.





sábado, 13 de junio de 2020

Tremendo. Fase 3 – Día 91, 13 de junio



Esto se hace tremendo.
Pasan los días, las aves pasan,
pasan escasos aviones,
y yo solo miro y veo que pasan.

No te encuentro en ningún sitio.
Te veo, te siento, te recuerdo,
hasta en sueños, pero no estás.

No te encuentro.
Esto se hace tremendo.
Cada vez más lejos, más difuso,
y sin embargo, cuando te pienso,
ahí tan nítido y tan cerca,
pero cuando voy a tocarte,
no estás, no te encuentro.

Me sube apaleado el dolor
desde el estómago,
ahogando la respiración,
y a la vez, mil mariposas
juegan a revolotear
en mi interior,
intento sonreír al pensarte,
soñando alguna playa,
algún paseo, alguna charla,
soñando muchas tardes
y muchas noches...
pero después llega el dolor
porque no estás, no te encuentro.
Esto se hace tremendo.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

Rutas. Fase 3 – Día 90, referido al 12 de junio

Cunetas y arsenes,
andenes de trenes,
apartados pasos,
pasos exclusivos,
carriles para patines
y para bicicletas,
caminitos y veredas.
Todos conducen a los mismos lugares
que aquellos otros pasos más grandes.
Lo que importa es llegar,
da igual por dónde vengas.
Llegar al final, a la meta.


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

viernes, 12 de junio de 2020

Siniestro total. Fase 3 – Día 89, referido al 11 de junio



Daba un paso y luego otro, lenta y torpemente, con trabajo, con inestabilidad, como cuando era pequeña. Se ayudaba con el andador al que se agarraba con fuerza por ser su único apoyo, sin apenas levantar los ojos del suelo.
Daba un paso y luego otro, haciendo su camino por sí misma, orgullosa de su esfuerzo, como también lo estaban los demás que la animaban a seguir.
Ella podía caminar, después de muchos días en cama, algunos inconsciente, pero los que iban en el coche con ella no podrían hacerlo más. La alegría que sentía por sus avances se tornaba tristeza cuando pensaba en la suerte que corrieron sus amigos. Tardaron varias horas en sacarlos a todos de entre el amasijo de chapa, asientos, cristales y enseres. No se podía afirmar que aquello era un coche, o que lo había sido.
Ella podía caminar, daba un paso y luego otro. El coche fue declarado siniestro total.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

jueves, 11 de junio de 2020

Carta a Mi Querido Pirata. Fase 3 – Día 88, referido al 10 de junio

Mi querido Pirata:

Estamos bien, a pesar de lo que ha caído y los que han caído en estos últimos meses a causa de este virus nuevo que se ha adueñado de la humanidad y la ha manejado a su antojo: el COVID-19, también llamado Coronavirus. Mamá está bien, un poco temerosa por salir a la calle pero también con ganas de hacerlo, a sus cuatro gestiones, que tampoco quiere más, pero siente un poco como de miedo y mucho respeto porque el puñetero virus sigue ahí. Tiene momentos en los que se viene un poco abajo de ánimos pero procuramos levantárselos entre unos y otros. Los demás estamos bien. Creo que hemos aguantado este tirón con bastante entereza a pesar de que para algunos han sobrevenido dificultades diarias por la naturaleza de su trabajo en la calle o en medio hospitalario, pero estamos bien, y también a pesar de los vuelcos que nos ha dado la vida a más de uno.
No sé cómo habrías afrontado tú el confinamiento, te habrías puesto a hacer deporte en casa porque no habrías podido salir a caminar a las salinas ni a la playa y, con seguridad, te habrías puesto de mal humor, pero eso son suposiciones, porque también habrías hecho gala de ese sentido común tan característico tuyo y puede que hubieras resuelto bien la situación. Ya hace bastantes días que estarías saliendo a caminar y a alguna gestión porque cada vez hay más normalidad instaurada, en ocasiones yo diría que más de la que debería, porque mucha gente parece haber olvidado dónde hemos pasado los últimos meses, más concretamente desde el 14 de marzo pasado.
Mi querido Pirata, mi querido padre, papá. Te recuerdo todos los días, pero hoy, hoy 10 de junio, te recuerdo de una forma especial, y puede que hasta más dolorosa. Hace 11 años que te fuiste para siempre en un día como hoy, además coincide que cuadra exactamente igual que en el calendario de 2009, un miércoles, y justo al día siguiente, como en aquel año, era festivo por celebrarse el Corpus Christi. Este año 2020, se repite el mismo esquema de semana que en 2009 y vuelve a coincidir exacto tal y como fue. Tu vida se apagó inevitable e inesperadamente un día como hoy en torno a las 13:15 horas. Esa mañana yo había hablado contigo por teléfono antes de tu visita al médico para la revisión que tenías. Te había visto justo el fin de semana anterior, y te noté todos esos días un poco entre apagado y enfadado, no conmigo, sino tal vez con el tiempo, que ya notabas que se iba entre los dedos, quién sabe, solo tú. Me chocó un poco, y me preocupó bastante, que durante el domingo anterior cuando nos vimos insistieras en darme instrucciones precisas, disponiendo cosas, gestiones, diciéndome que me llevara tales libros para mi hijo mayor, que tu chaqueta de punto era para mí porque me quedaba muy bien -recuerdo que me la prestabas cuando hacía fresco y yo no me había llevado nada que ponerme por encima-. Me chocó que insistieras en disponer tanto, que me dieras indicaciones de dónde estaban papeles, recibos, o qué hacer con unas cuestiones bancarias. Te repetía, anda papá, no me digas todo eso que no hace falta, con que lo sepas tú. Y te ponías muy serio, un poco alterado, me decías que callara y te escuchara porque era importante y te costaba trabajo hablar. Es verdad, la miastenia te estaba afectando en esos días mucho y tenías dificultad para hablar, para tragar y tenías problemas con la visión, lo que se veía claramente en el único ojo que mostrabas porque el otro, que estaba peor lo mantenías tapado con un parche, y por eso, como tú bien sabes, yo te decía cariñosamente "¡ey, mi pirata!".
Unos días después, el miércoles 10 de junio, en torno a las 14:00 horas, me sorprendió mucho recibir una llamada de mi hermano Juan Carlos. Me resistía a descolgar, sabía que esa llamada no iba a transmitirme ninguna buena, lo intuía así y no me equivoqué. Le costó trabajo comenzar a intentar decir lo que había ocurrido, ya inevitable, y yo lo ayudé a terminar; estaba destrozado mientras me hablaba, destrozado y nervioso y muy afectado, porque tuvo que estar ahí mientras sucedía todo el proceso de tu partida. Menos mal que no estuvo solo, porque también estuvo mi hermana, y claro está mamá, que también estuvo imaginando todo ese tiempo lo que sucedía al otro lado de la puerta mientras él procuraba calmarla.
Mi querido pirata, mi querido papá. Ese día a las 17:00 horas yo ya estaba en el tanatorio donde te acompañaríamos hasta el día siguiente en tu último viaje hasta el mancomunado de Chiclana para tu incineración. Cuánto dolor todo el tiempo. Se hizo todo más largo porque tuvimos que volver de nuevo ese viernes para recoger tus cenizas y depositarlas en el cenicero del cementerio; un paseo callado que hicimos todos juntos portando tu urna por turnos, siempre con mamá. Allí sigue lo que materialmente quedó de ti, en medio de unos preciosos jardines, con árboles y pájaros y un pequeño lago artificial.
Nosotros aquí seguimos, once años más viejos, once años sin olvidarte y, en mi caso, hablándote desde mis adentros. Continuamos levantando nuestro día a día, equivocándonos y acertando, cayendo y superándonos. Y como estás en cualquier parte, desde donde quiera que estés, espero que te sientas orgulloso. Te seguiría diciendo, pero el resto me lo guardo para mí, y como suelo hacer, te lo diré en privado.
Aquí seguimos, mi querido Pirata, aquí estamos.

©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

miércoles, 10 de junio de 2020

Se echa de menos. Fase 3 – Día 87, referido al 9 de junio

Se echa de menos el silencio
de la calle a cualquier hora,
sobre todo de madrugada.
Se echa en falta el sosiego,
la tranquilidad generalizada.
Se añora la soledad de las calles,
ya estábamos acostumbrándonos
a escuchar nuestras pisadas.
Se nota la falta de tantas cosas
que hasta duelen los recuerdos.


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

martes, 9 de junio de 2020

Largo día. Fase 3 – Día 86, referido al 8 de junio

Este primer día de la fase 3 ha sido un largo día, mejor dicho, un laaaargoooo díaaaa, tanto que he acabado rendida a sus pies, y antes de que terminara él ha terminado conmigo, dejándome dormida en el sofá por más de una hora, cuando en realidad solo me había sentado allí un momento para departir en familia viendo algo en televisión juntos. Pero el cansancio me pudo y los ojos en algún momento decidieron empezar a cerrarse, y así, sin darme cuenta, me quedé dormida.
Me despertó una voz llamándome y una mano tocando mi brazo. Aún resistí un poco más y ahora vine a escribir para los que me leen lo laaaaaargoooo que ha sido este día, lleno de actividad frenética fuera y dentro de casa.
Espero que los demás días de la fase 3 no sean tan intensos o terminarán conmigo.
Cansada pero satisfecha.


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

lunes, 8 de junio de 2020

Susurro. Fase 2 – Día 85, referido al 7 de junio

Desde el susurro interior
llega tu voz y suena,
tan cerca y tan clara
que la puedo oír.
Todo puede ser,
nada está perdido,
no hay puertas cerradas,
nada está acabado.
Pueden volver
las miradas cómplices,
los pasos a tu lado,
los besos que nos dimos.
Podemos ser de nuevo
nosotros, juntos.
Desde el susurro interior
ahí sigo, sigues ahí, ahí seguimos.


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

domingo, 7 de junio de 2020

Cuento al revés. Fase 2 – Día 84, referido al 6 de junio



Estamos aquí de paso, la vida es un suspiro, el día menos pensado todo se acaba, no somos nada. Estas son algunas de las típicas frases que se nos vienen a los labios cuando nos enteramos de la muerte repentina de alguien, igual no muy cercano, pero sí conocido.
Hoy nos enteramos de casualidad de la muerte de María Luisa, ustedes no la conocerán por supuesto, una señora de unos setenta y pico de años, a la que conocíamos por coincidir en un bar que ya tampoco existe como tal. En nuestro caso la veíamos con escasa frecuencia en los últimos tiempos, más aún con el encierro del confinamiento, pero formaba parte de un grupo de whatsapp junto con otros clientes de un bar muy cercano a nuestras casas.
Los tres últimos mensajes que leímos en el grupo esta tarde nos inquietaron cuanto menos: un gracias con aplausos de la propia María Luisa, del día 5 de junio a las 20:21 horas; un D.E.P. María Luisa del día 6 de junio a las 12:59 horas. En el grupo no dábamos crédito, pero sí, había un post en facebook de alguien cercano a María Luisa, con fecha de 5 de junio a las 17 y algo horas, y en ese post se lamentaba de la pérdida de esta señora. Estaba claro que no fue ella en persona quien escribió el mensaje último de whatsapp del grupo.
Haciendo alguna indagación, puesto que la noticia nos había impactado bastante, pudimos confirmar por dos personas que habían asistido en la tarde del día 6 de junio al tanatorio, que había fallecido y que la causa había sido paro cardíaco.
Hacía unos diez años que la habíamos conocido, sonriente, le gustaba frecuentar el bar de vez en cuando para charlar con los amigos mientras tomaba un vino tinto o una cerveza. Por su acento no era andaluza ni sevillana pero se notaba que la gente con la que departía la apreciaba bastante. Estaba instalada en la ciudad. Al llegar a la reunión la saludaban con efusividad y alegría y ella correspondía.
Ahora se ha ido también rodeada de gente que ha querido corresponderle demostrándole su aprecio, su afecto y su cariño, según si fue más cercana o menos estrecha la relación con ella; cada uno lo ha demostrado como ha podido, en presencia o por las redes, dado que la triste noticia ha llegado de improviso, y a muchos algo tarde.
Donde quiera que estés te acogerán igual que los que te han despedido aquí.
D.E.P. María Luisa. Y cuida de Leo, que también nos dejó hace pocos días (D.E.P. Leo).
©María José Gómez Fernández
Originalmente publicado en El Doblao del Arte.

sábado, 6 de junio de 2020

Cuenta atrás. Fase 2 – Día 83, referido al 5 de junio

La fase 2 va dando sus coletazos, de hecho estamos en la cuenta atrás de los tres últimos días. A partir del lunes entraremos en fase 3. Insisto en que no se trata de despendolarse, sino de volver a nuestras rutinas guardando las medidas de higiene y las distancias de seguridad obligatorias, por nuestra salud y por la salud de los demás.
Volveremos poco a poco a nuestras rutinas, sí, pero no seremos los mismos de hace dos ni tres ni cuatro meses, y mucho menos los mismos de hace un año.
Un virus desconocido, contra el que aún se planta cara y batalla, se ha metido en cuerpos y los ha matado; se ha metido en cuerpos y los ha contagiado dejándolos fuera de combate durante muchos muchos días y eso traerá secuelas durante el resto de esas vidas; se ha metido en cuerpos y aún no se sabe que está en esos cuerpos; ha provocado una hecatombe en nuestro sistema de vida establecido, nos ha tumbado, nos ha dejado sin trabajo, nos ha forzado a estudiar y trabajar desde casa, a hacer gestiones desde casa, a quedarnos en casa; nos ha llevado a límites de convivencia en los que han saltado los plomos y se ha ido la luz que iluminaba parejas, matrimonios, amistades, familias, y ha habido relaciones que se han roto definitivamente y otras han quedado seriamente perjudicadas, si bien otras podrán retomar su pulso y volver a remontar.
Un virus ha traído beneficios al medio ambiente, precisamente hoy 5 de junio es el Día del Medio Ambiente, se han reforestado superficies, la contaminación ha descendido hasta tal punto que los cielos de las ciudades más contaminadas podían verse nítidos; nos ha enseñado que podemos sobrevivir sin tanto ajetreo de idas y venidas, muchas innecesarias, impuestas por un canon social y moral; nos ha enseñado que tenemos formas de comunicarnos más allá de la presencia física, tan necesaria siempre; nos ha enseñado a buscar tiempo para nosotros mismos y reflexionar más sobre nuestros deseos, nuestras acciones, nuestros planes.
Pero insisto, mientras no tengamos un tratamiento y una vacuna, no tomemos a la ligera los posibles rebrotes de contagio porque ese mismo virus del que hablamos sigue ahí, acechando.


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

viernes, 5 de junio de 2020

El bar de la esquina. Fase 2 – Día 82, referido al 4 de junio



Los últimos en irse del bar de la esquina, abierto hace unos días, levantan sus voces al aire y suben hasta las casas vecinas. Uno se alegra por el negocio, que ha podido remontar, pero hay ya ciertas horas, de ciertos días, que ese jaleo sobra, contrasta con el silencio de hace ni una semana, silencio que hasta se agradecía, a pesar de que revestía las calles con cierto temor y respeto por presentarse tan solitarias. La intensidad del vocerío poco a poco va bajando, como si estuvieran leyendo esto que se escribe y se enrojecieran por verse reconocidos.
Un perro ladra a lo lejos. El viento mueve con energía la persiana. El frío soportable de la noche se cuela por el hueco que quedó abierto de la ventana.
Imposible pararse en ese bar o en otro porque le recuerdan a quien desde hace días ya no estará más. Como imposible escuchar tantas y tantas canciones en las que quedaron atrapados junto con momentos únicos. También imposibles las fotografías, los vídeos y audios. Es algo inexplicable, un intimismo que se adhiere a cada poro, que respira y late con cada latido, un amargo hueco con nombre, una dulce sonrisa que se desdibuja.
Cuando el bar cierre dentro de un rato amainará esa ventisca en la memoria.
Vienen días aún más difíciles que estos. Ya no parece que se viva en desescalada a punto de entrar en fase 3 porque se observa una normalidad muy similar a la que recordábamos, y cada vez menos mascarillas, y cada vez menos precaución entre la gente en la calle. Sí que se sigue notando la desescalada en muchos trabajos, que aún no se llenan de público como solían, o en muchísimos trámites que hay que realizar por teléfono o internet, o en todos los que continúan teletrabajando. Pero en el pulso de la calle se va notando menos y menos que se vive en desescalada. Cuando se alcance la fase 3 puede que ya no se note casi nada.
Parece que nadie piense en los meses que acaban de pasar, ni en el posible repunte de contagios que se teme por llegar. La precaución tiene que imponerse y no se puede continuar con la rutina como si nada, sino aplicando las recomendaciones sobre higiene continua y las distancias de seguridad.
Ya es hora, pero no, aunque se van aplacando, las voces siguen; aún no ha cerrado el bar.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

jueves, 4 de junio de 2020

Ya vuelve. Fase 2 – Día 81, referido al 3 de junio

Ya vuelve a sonar la noche con sus ruidos de tráfico de vehículos, charlas y risas de transeúntes, ruidos secos de golpes contra algún objeto del mobiliario urbano, o de algún coche, ruidos de discusiones de dos que se increpan y se van recordando uno a uno a toda su parentela.
Ya vuelve a salir la gente sin tomar precauciones, sí, puede que sean los mismos que aplaudían incansables, todas las tardes a las ocho, desde sus ventanas y balcones.
Ya vuelve a agolparse el público en las terrazas de los pocos bares que van abriendo.
Ya todo se ha olvidado y esto aún no ha terminado. Lo afirmo y lo pregunto.

Que no es miedo, es precaución, eso es lo que hay que tener, respeto y precaución.

Parecen tan lejanos los días primeros de encierro, cuando aún no se hablaba de fases...

Esperemos no tener que lamentar las imprudencias, porque sin tratamiento y vacuna, cualquiera está a su alcance.


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
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