lunes, 28 de septiembre de 2020

Ni héroe ni heroína. N.N. – Día 198, 28 de septiembre

Atravesaban la plaza agarrados el uno al otro, más como dos en peligro de caer, por caminar trastabillando, que como una pareja amantísima; los dos tan delgados que parecían juncos al viento. El Feo y La Canija iban a pillar algo a la esquina cerca del cine San Fernando; no mucho, que la pasta no es chicle y no les iba a dar para tanto. Después se irían, "de tranquis" a meterse sendos picos a un lugar apartado en el Barrero, entonces una zona llena de basuras y poco recomendable para pasear. En los últimos tiempos habían logrado mejorar sus paupérrimos ingresos gracias a la intervención de un benefactor que les salió como por arte de magia, un profesor universitario que de pura casualidad los conoció y quiso ejercer de Pigmalión: El Feo encontró acomodo limpiando en un supermercado de barrio -no era gran cosa, pero trabajaba cuatro horas, toda una hazaña para él-, y La Canija tenía que acudir a la casa del profesor para atender labores domésticas. Ambos habían dado al profesor su palabra de cumplimiento. Dos días a la semana, al terminar su trabajo, La Canija esperaba a El Feo en la casa del profesor y éste les instruía repasando con ellos lectura, escritura y otras disciplinas a nivel de sexto de primaria, y todo iba realmente bien porque estaban contentos por la oportunidad de aprender y porque el profesor, orgulloso, les hacía ver sus avances.

Los demás días de la semana corrían el peligro de verse envueltos en cualquier desamparo del azar, incluso tentaban a la suerte y volvían a sus antiguas fuentes de ingreso, aún no abandonadas: pequeños hurtos de El Feo y prostitución barata de La Canija, pero de esto el profesor no sabía nada.

Se despidieron en torno a las 11 de la noche con un fugaz beso en los labios -¡tan enamorados seguían!-. El Feo fue a sus asuntos para birlar algo por ahí; La Canija se puso a hacer dedo a las afueras de la ciudad, en dirección a la playa. Tuvo suerte y pronto subió a un coche.

Dos días después, el periódico refería que una mujer joven, cuya descripción correspondía con la de La Canija, había sido hallada sin vida en las dunas de la playa. No había muerto por sobredosis de un mal pico sino cosida a puñaladas. El Feo la lloró durante mucho tiempo, sin poder olvidarla.

©María José Gómez Fernández

Con este relato participo en la convocatoria de @divagacionistas con #relatosPicos de septiembre 2020. Basado en una historia real ocurrida a finales de los años 80 en una ciudad del sur de España.

Publicado en Divagacionistas.

domingo, 27 de septiembre de 2020

Las reflexiones de Elvira. N.N. – Día 197, 27 de septiembre

Esta mañana leyendo el artículo de Elvira no he podido resistirme a expresar mi opinión por escrito.

¡Cuánta razón tiene Elvira Lindo!

Cuántas veces no he pensado lo mismo -muchos seguro que también, otros no, para nada-, respecto al pago de justos por pecadores, al deterioro que está sufriendo la cultura, al ninguneo y casi, caso omiso, que se hace a la opinión científica, a la falta de educación y comportamiento de tantos, afincados en sus equivocadas ideas retrógradas, xenófobas, androcéntricas...

¡Cuánta razón! ¡Anda que no nos queda camino por recorrer! Hasta que todos entendamos que la responsabilidad social empieza por uno mismo, hasta que todos interioricemos que los pilares sobre los que la sociedad debe asentarse para caminar son básicamente tres, que se ramifican a su vez en otros más. Y es que, sin educación, sin cultura y sin ciencia no hay futuro.

©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

Las reflexiones de Rosa. N.N. – Día 197, 27 de septiembre

👏👏👏¡¡¡Buenas noches!!! Antes de irme a dormir he querido leer el artículo de nuestra querida Rosa. Estoy segura de que Raluca también estaría de acuerdo con su contenido, lo mismo que yo. Pero tendrás que leerlo para sacar tus propias conclusiones.

Por mi parte, pienso que la humanidad se está perdiendo más del 50% de creatividad, inteligencia, mano de obra, razonamiento, investigación, ciencia, política, gestión, progreso, en fin, de todo, si se empeña en no dar su sitio por igual a la mujer y al hombre, si se empeña en no variar el enfoque androcéntrico del mundo que predomina en la sociedad.
No se trata de machismo ni feminismo, no se trata de dominancia de hombres sobre mujeres ni de mujeres sobre hombres; se trata de interiorizar la igualdad de género a nivel social, cultural, educativo, laboral, sexual, etc. Se trata de valorar el mérito y el esfuerzo con independencia de ser hombre o mujer. Si la humanidad no varía su enfoque androcéntrico la vida y la historia seguirán viviéndose y escribiéndose con género marcado masculino y la generación actual así como las venideras se estarán perdiendo el 50% o más de la realidad, porque la vivirán y revisarán de forma sesgada.
El conocimiento es el instrumento para combatir el punto de vista del género marcado -que es peor que un virus-, para terminar con él y que éste no acabe con el valor de la mujer y sesgue sus aportes en todos los ámbitos, escondiéndolos bajo los laureles inmerecidos que se otorgan a muchos hombres.
Por supuesto, y como los méritos y logros de las mujeres son tan desconocidos para tantos, es imprescindible, justo y necesario sacarlos a la luz, referirlos, escribirlos y estudiarlos, solo así podrán rescatarse del olvido de la memoria y darle su merecido sitio en la historia, en igualdad con aquellos de los hombres. En este largo camino que aún nos queda por recorrer, hay muchas mujeres que también tienen que cambiar su punto de vista androcéntrico, afincadas en su cómodo e inútil papel de florero. También por eso debemos seguir luchando con la razón y la palabra, para minimizar y extinguir este despropósito e injusticia hacia la mujer.

Cuando la sociedad esté vacunada contra el virus del desconocimiento y otorgue su lugar por igual a la mujer y al hombre, es posible que se reduzca el maltrato y la infravaloración de la mujer puesto que será reconocida y valorada, y por tanto, tan respetada como el hombre.

©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

sábado, 26 de septiembre de 2020

La importancia de ser quien eres. N.N. – Día 196, 26 de septiembre

No eres más que yo,
no soy más que tú.
No dejes que te arrasen
ni te invadan, ni te pisen.
No permitas que nadie
te humille, te ignore,
te ridiculice, te grite.
Defiende tu sitio
con las mejores armas:
la razón y la palabra.
Defiende tu persona
con el silencio
cuando el contrario
busque gratuito
el enfrentamiento.

Nadie es más que tú,
nadie es más que nadie.
Tenemos diferentes
profesiones, estudios,
vivencias, entornos,
pero somos personas,
seres humanos por igual,
con honor, sentimientos,
capacidad, voluntad,
derechos, libertad.

No eres una marioneta
y nadie es más que tú.
Haz valer ante ti y los demás
la importancia de ser tú.

©María José Gómez Fernández

viernes, 25 de septiembre de 2020

Un cerdo en el edificio. N.N. – Día 195, 25 de septiembre

Si en tu edificio no hay un cerdo entonces tienes mucha suerte, pero seguro que en muchos edificios hay al menos un cerdo, y no precisamente de esos que comen bellotas y de todo, y se revuelcan en barro, no, sino un cerdo en su acepción de persona sucia y grosera.

Me explico, aunque creo que ya se intuye por dónde voy. Me refiero a persona grosera porque no tiene consideración con los demás y realiza acciones con las que falta al respeto a otras personas. Y me refiero a persona sucia por su comportamiento incívico, insalubre y poco higiénico. ¿Por qué? Pues porque no tiene contemplaciones cuando se dedica a arrojar basura por doquier en el edificio donde vive y que comparte con otros vecinos: papelitos, papelotes, trozos de cartón, fragmentos de basura menor, mascarillas sucias, bolsas de basura chorreando líquido apestoso que mancha el suelo por donde pasa, y lo último, bolsas de basura rotas conteniendo cualquier resto orgánico, plástico, papel y vidrio -posiblemente con la intención de que su contenido, sin separar para reciclaje, se desparrame por cualquier parte-.
No sé si has tenido la fortuna de no toparte con alguien así, pero si no es el caso, entonces puedes decir como yo que hay un cerdo en tu edificio.

©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

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