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Imagen ©422737, libre de derechos |
como mordidas las hojas,
resecas se resquebrajan
aún más al pisarlas,
y rompen el silencio
con su crujir crepitante.
Vuelas a ras de suelo
como mordido tu ego,
reseco se resquebraja
aún más al pisarlo,
un tóxico desaprensivo
y rompes el silencio.
¡Basta!
©María José Gómez Fernández