domingo, 22 de marzo de 2020

Confinamiento domiciliario #YoMeQuedoEnCasa – Día 8, especial domingo 22 de marzo, "Hablando con perri"

Perro Claudio es un perro muy especial para mí, y su dueño también es muy especial para mí, porque es muy buen amigo desde hace años, esos amigos que siempre están aunque te pases un siglo sin verlos, esos amigos que te respetan y entienden, que te toleran todo, como ocurre con los amigos de toda la vida.
Perro Claudio tiene una página en facebook (os recomiendo seguirla) y esta mañana me dejó pegada a la pantalla cuando leí su post. Con permiso de su dueño, reproduzco aquí lo que ha escrito y mi respuesta, esperando que alguna persona y perro se reconforte con ello.
-PERRO CLAUDIO:
“Hola amigos,
Es sábado por la noche y todo me parece tan raro. Mi padre durmiendo y yo he tenido la necesidad de salir de casa, me he venido a la plaza de mi barrio, que es el Mentidero. El silencio me ensordece y la ausencia de personas me asusta. ¿Tan mal lo habéis hecho humanos? Claro, es muy fácil juzgar desde mis cuatro patas y tampoco quiero culparos. Vosotros sois mis amigos y no tenéis nada que ver con esta situación que realmente no comprendo, pero por favor, el planeta 🌏 nos avisa, seamos sensatos o mejor dicho, seáis. Nosotros (los 4 patas) se supone que no razonamos, qué equivocados estáis. En nuestra simple cabecita, solo tenemos espacio para el amor, bondad y lealtad, justo lo que le pueden faltar a los que manejan el mundo, que dicho sea de paso, no los tengo en mi facebook.
Vosotros solo podéis hacer una cosa, no salir de casa, si necesitáis algo yo os lo puedo llevar, nosotros los peludos, que algunos humanos abandonáis, no nos podemos contagiar de ese bicho maligno. Pensar un poco, ¿por qué será?
Siento estar melancólico, pero uno tiene también sus bajones.
Pronto os veré pasar por la puerta de mi trabajo, me saludaréis y la vida continuará. Pero no olvidar que algo estáis haciendo mal…
Mis Lengüetazos de hoy, aunque tristes, están lleno de amor.”
MI RESPUESTA:
“Querido Perro Claudio, todo el derecho del mundo a tener un bajón… no sabes cómo te entiendo/entendemos los humanos, y los peludos que puedan escuchar de sus dueños tus palabras leídas por sus labios. Claro que lo estás pasando mal y claro que sigues dando amor y ternura y comprensión, y claro que te vienes abajo, porque en algún momento te quedas sin resortes. Perri Simeón también nota el ambiente extraño y solitario de la calle y se pega más a mí, quiere volver pronto a casa, se asusta cuando oye algún ruido que rompe el silencio… Y en casa, como me ve todo el día, a ratos se me pega queriéndome consolar: se pensará que estoy enferma y por eso no salgo al trabajo.
No sé qué hemos hecho mal. Los virus, cuando aparecen, cuando pasan a las especies, cuando mutan o son nuevos, son devastadores, eso sí, hasta que se encuentra un tratamiento adecuado y una vacuna, las dos cosas más importantes para combatirlo. Hoy día, desde el minuto cero, miles de investigadores y científicos en el mundo están en ello, y verás que pronto lo van a conseguir. Entretanto la solución para evitar que se propague y nos fulmine es aislarnos lo más posible unos de otros, eso es lo que está en manos de cada uno de los humanos.

A la inmensa mayoría, al menos de este país, nunca nos tocó vivir una guerra, bueno sí, pero no en nuestro territorio, y esta situación anómala es un similar. Estamos confinados luchando contra un enemigo invisible y malvado que invade nuestros organismos y en el peor de los casos termina con muchos de nosotros, pero ahí vamos, haciéndole frente, con las armas que podemos, unos investigando, otros procurando que no quedemos desabastecidos, otros cuidando a los que enferman, otros velando por la seguridad en las calles, y todos aislándonos de contactos directos con nuestros congéneres.
En ese punto, dar las gracias a ti y a todos los peludos que nos dais la compañía, el apoyo y la posibilidad de pisar la calle para acompañaros a atender vuestros asuntos perrunos. Vuestros ojos se nos clavan en lo más profundo y nos dan un hálito de esperanza.
🐾🥰🐾🥰🤗🤗 Para ti y para tu jefe, abrazos, besos y lametones a montones!!! Arriba ese perri!!! Arriba ese ánimo!!! Arriba ese jefe!!!”
#YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa
Dedico este post especial domingo 22 de marzo de 2020 a Perro Claudio y a su padre, jefe y mi amigo, Onofre Conde:
“Por mi parte, todo lo que os haga sentir mejor… ahí lo pongo cada noche, cada día, como cuadre…
No puedo salir a patrullar la calle, no puedo fabricar mascarillas, no puedo asegurar el abastecimiento, no puedo ayudar a cuidar y sanar a nadie, no puedo ocuparme de mi madre a no ser por teléfono y videollamadas, no puedo más que teletrabajar y ayudar a los estudiantes, profesores e investigadores que me pidan ayuda desde sus casas, no puedo más que atender mi casa y a mi familia, no puedo más que desahogar el espíritu escribiendo y procurar así llevar un soplo de complicidad a mis amigos y a quienes deseen leerme… Mil millones de gracias, cariño… Te tengo en mente a diario… No sabes cómo me alegra pensarte y saber que nos vimos, besamos, abrazamos, reímos, comimos, bebimos, y más… ¡¡en persona!! antes de que esto nos aplastara como un zapato aplasta a una cucaracha. ¡¡Bendito día en La Alameda de Hércules contigo!!, porque ese día me devolvió mucha capacidad de respuesta en unos momentos en los que andaba muy bloqueada. Te quiero amigo🥰🐾”
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

Confinamiento domiciliario #YoMeQuedoEnCasa – Día 7, referido al 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía: "Volverán a abrir las calles"

Brisa fría de un marzo nunca pensado,
lluvia fina salpicando el rostro,
pasos resonando sobre el asfalto,
ventanas con mil ojos agazapados.
La derrota no existe
hasta que abandonas
y te das por vencido.
Los besos no caducan
ni los abrazos se enmohecen.
Recurrentes recuerdos enredados,
hálito de vida y emociones,
se retuercen en pasillos,
terrazas y balcones,
se esconden en habitaciones,
y junto a libros, música, cocina,
manualidades, charlas, noticias,
se acoplan a las rutinas diarias
para amenizarlas.

Volverán a abrir las calles,
las persianas de comercios,
los talleres y los bares.
Volveremos a encontrarnos
en cualquier fiesta.
Volveremos a vibrar
en los conciertos y estadios.
Volverán a abrir las calles
y se llenarán de niños y juegos,
de bullicio y prisas,
de novios comiéndose a besos.
La derrota solo existe
si se lo permites.
Alas para volar,
sueños para soñar,
ilusión para vivir,
fuerza y aliento,
arrojo y proyectos
por venir.
Volverán a abrir las calles…
Porque el horizonte sigue ahí…
#YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa
©María José Gómez Fernández. 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía.
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

sábado, 21 de marzo de 2020

Confinamiento domiciliario #YoMeQuedoEnCasa – Día 6, referido al 20 de marzo

Por fin viernes, primer viernes de confinamiento, primer día de la primavera. Viernes sin atascos para volver a casa después del trabajo, porque no había que volver a casa, ya estabas allí. Temperaturas más bajas, la lluvia y los cielos grises fueron protagonistas y testigos de calles despobladas de nuevo, de ventanas y balcones con bustos asomados, mirando el paisaje urbano con vida escasa, buscando complicidad en el aire, respuestas que no llegan, esperando que todo acabe pronto y bien.
Los aplausos de las 8 hoy fueron más apagados, puede que influyera la lluvia, puede que el desánimo también influyera.
Procuramos planificar las horas del día para no perder el rumbo, tan acostumbrados como estamos al trajín de ir y venir, con prisas, atascos, horarios al límite. Procuramos guardar minutos para intercambiar palabras escritas o habladas con los seres más queridos, algunos lejos, algunos mayores, algunos desempeñando trabajos en puestos ahora mismo de riesgo. Procuramos mantener con algún contacto una videollamada para ver a otras personas distintas de las de casa, como garante de que todo continúa aunque no podamos presenciarlo en persona.
Procuramos leer como método de ocio, escuchar música, alivio para el espíritu, bailar, flexionar el cuerpo, ejercitarlo un poco. Procuramos no perder la calma, no alterarnos. Procuramos estar al día de las noticias a través de algún medio de comunicación.
Buscamos tiempo para el trabajo en casa y para las tareas de casa. Buscamos aislarnos de nosotros mismos. Buscamos algún momento para soñar, para meditar.
Durante estos días vamos a reflexionar mucho sobre esta vivencia que nos ha tocado en prenda. Está claro que cambiará nuestro modo de afrontar la rutina, los quehaceres, la forma de relacionarnos, las prioridades que debemos establecer, la seguridad, la salud, valorar las pequeñas cosas que hasta hace unos días hacíamos como autómatas y ahora no podemos; cambiaremos en nuestras relaciones familiares, en unos casos para peor y en otros para mejor, y también cambiaremos en nuestras relaciones de amistad, escolares, académicas y laborales, en la importancia de asistir a nuestras clases, al trabajo, de tener y mantener un trabajo. Y reflexionaremos sobre muchas cosas más, y sobre más aún conforme vayan transcurriendo los días.
Nunca nos hemos visto en una como esta.
#YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

viernes, 20 de marzo de 2020

Confinamiento domiciliario #YoMeQuedoEnCasa – Día 5, referido al 19 de marzo

De entre el silencio que reina en las aceras, que emana del asfalto como el calor lo hace en las más pesadas tardes del verano, surge algún deseo contenido aderezado de cierta nostalgia, y trepa por el interior invadiendo sentidos, poseyendo toda la atención: el mar, su olor, su rugido de olas rompientes suaves sobre la húmeda arena de la orilla, lamiendo los reflejos de los últimos rayos del sol de la tarde, sobre esta misma hora; el mar, su sabor, su color, su horizonte fino y lejano, mágico, inalcanzable; el mar, su brisa fresca; el mar, y los recuerdos que me trae, y los deseos que me inspira, y no te tengo mar, con la falta que hoy me haces, después de un día tan lleno, tan estático y tan largo. Aunque no cierre los ojos, es tan fuerte el deseo, que te pienso, te siento, te huelo y hasta te veo… querido mar…
Después, dos intervalos rompieron el silencio: “Hola don Pepito, hola don José” y una hora después el aplauso de las 8 de la tarde. Justo acababa de volver de una pequeña salida para una pequeña compra. Y a pesar de la gana de seguir en la calle me reconfortó llegar a casa, me sentí segura al cerrar la puerta.
#YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

jueves, 19 de marzo de 2020

Confinamiento domiciliario #YoMeQuedoEnCasa – Día 4, referido al 18 de marzo

A ratos esto pesa... Quedan muchos días por delante pero como no estamos acostumbrados a esta rutina, extraña y a veces agobiante, pues termina por pesar. Te irritas contigo, con otros, con los quehaceres, con la reclusión, con el espejo, con cualquier cosa, si nos ponemos a pensar. Te muestras intolerante en algún punto, intransigente, y cada cual tira de la cuerda para su lado, en este impasse de indeterminada pero seguramente larga duración, de incertidumbre. Y me lo digo, y lo digo, que nos demos nuestro espacio físico y emocional porque de lo contrario nos sentiremos atacados y responderemos al ataque.

Observo que la calle sigue vacía, a ver, para lo que solía ser la calle antes del COVID-19 y del estado de alarma. Observo que la gente se rehúye, y me incluyo, sobre todo a ciertas horas; algunas personas continúan incumpliendo las prohibiciones y he visto una pandilla de unos ocho adolescentes, gente paseando junta, y hasta dos jóvenes en una motocicleta, y estos últimos no me inspiraron confianza porque se quedaron mirando muy descarados. Menos mal que Simeón venía conmigo y eso me daba más seguridad. Pensé: "como se me acerquen de mal rollo suelto al perro y ya verán", pero en realidad prefería que no se acercaran y así tampoco tendría que soltar al perro. Mejor.

El teletrabajo también pesa, y es que tampoco estamos acostumbrados, ni se puede enfocar como una actividad repartida a lo largo del día, tiene que tener sus horas, y más aún cuando muchas cosas están por determinar. Nos han comunicado que vamos a teletrabajar, con un plan establecido y comunicado a superiores, con unos objetivos, y demostrando que se van cumpliendo. Nos han comunicado que cobraremos. Pero es incierto si dejaremos de percibir alguna parte del sueldo habitual y también es incierto cómo se reflejará nuestro teletrabajo en nuestro registro horario, o si tendremos derecho a una baja médica si en este indeterminado periodo tenemos un percance o nos ponemos enfermos. Tampoco sabemos cuándo volveremos al trabajo en la forma tradicional. Tampoco sabemos si perderemos días libres, días de vacaciones; en verdad sabemos poco y entre ese poco es tenemos que trabajar desde casa y que seguimos cobrando -sin saber si habrá recorte en el salario-. Y cuando llegas hasta aquí te alegras por lo afortunado que eres, por dos cosas: ni todo el mundo va a seguir trabajando, ni todo el mundo va a seguir cobrando, ni todo el mundo tiene salud suficiente para pensar en otra cosa que no sea recuperar su salud.

Desconectar un poco de toda la maraña que se monta uno en la cabeza es bueno, hablando con la prima, la compañera de trabajo, la amiga, hablando con los demás habitantes de la casa, hablando con mamá, que hoy se ha llevado la videollamada por la tarde junto con otra videollamada con otra compañera por la mañana. Compartir con los demás las inquietudes, la tensión, los pensamientos, compartir para llegar a la conclusión de que todos tenemos las mismas o similares cosas en mente.

Aplauso colectivo a las 8 de la tarde.

Y aún queda para ir a dormir, y no saber qué comes mañana, no tener ganas de cocinar porque el día ya fue largo y pesado, cargado de obligación y restricción. No tener ganas de cocinar mientras miras la cacerola y la cacerola te mira a ti. Y estando en esas, oyes que desde la calle viene un ruido de cacerolas golpeadas por otros utensilios, y caes en la cuenta de que hoy lo mejor que se puede hacer con la cacerola es unirte a la cacerolada en tanto dure el discurso de Felipe v palito.

Ahora leeré un rato entre las sábanas y mantas.


#YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa

©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
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