sábado, 22 de agosto de 2020

Lavadora. N.N. – Día 160, 21 de agosto

 

Programo, lavas,

silencioso ingenio,

tambor que gira.


©María José Gómez Fernández

Imagen con licencia de dominio público tomada de https://publicdomainvectors.org/
Imagen con licencia de dominio público tomada de https://publicdomainvectors.org/


viernes, 21 de agosto de 2020

En sociedad y sin normas. N.N. – Día 159, 20 de agosto

Cuando aceptamos jugar a un juego con otros contrincantes lo primero que preguntamos es cómo se juega, es decir, que indirectamente estamos pidiendo que nos expliquen las normas del juego.
Los que practican algún deporte colectivo también son conocedores de que cada deporte tiene sus reglas.
En el entorno laboral también debemos regirnos por una serie de reglas, reglamentos internos, legislación, así como unas mínimas normas no escritas para respetar a los compañeros y, a su vez, ser respetados por ellos.

Cualquier núcleo humano establece unas normas de convivencia. Lo hacemos en la casa familiar o en la que compartimos con amigos. Normas para usar zonas comunes como la cocina, el baño, el salón, o para mantener la limpieza y el orden. Los apartamentos, campings, hoteles y demás donde nos alojamos durante unos días también establecen normas, como no fumar en determinadas zonas, comportarse adecuadamente, no hacer ruidos a ciertas horas, etc.
En los pueblos y ciudades también existen bandos, normas, para mantener una convivencia aceptable y por seguridad de las personas. Cuando circulamos con un vehículo también debemos atenernos a unas normas. En una comunidad autónoma y en un país también se establecen normas para ordenar los diversos aspectos sociales, jurídicos, económicos, laborales, de salud pública, etc.
Vivimos en sociedad y eso lleva implícito asumir que existen bandos, normas, reglamentos, decretos, leyes, y que si no las cumplimos estamos faltando al respeto propio y al ajeno.

Ahora, en este justo momento en que nos ha tocado vivir, se están estableciendo normas para velar por nuestra salud, la de todos, y es nuestra responsabilidad cumplirlas, como el resto de normas y reglas que rigen nuestro día a día, nuestra convivencia en sociedad. Tenemos que utilizar mascarilla, mantener una distancia social, no fumar en espacios cerrados y si lo hacemos en espacios abiertos, debemos apartarnos dos metros de cualquier otra persona, debemos lavarnos las manos, no tocarnos ojos, nariz y boca si no tenemos las manos limpias, etc.
Estas y otras son las reglas del juego, y a este juego jugamos todos porque todos somos la sociedad, solo que esto en sí no es un juego, es la vida, y con la vida no se juega, así que lo más coherente es aceptar las normas y cumplirlas.

©María José Gómez Fernández

jueves, 20 de agosto de 2020

Y no te importe. N.N. – Día 158, 19 de agosto

 Ante la adversidad,
o ante la opinión diferente,
ante quien quiera manipular
o llevarte a su terreno,
mantén tu criterio,
férreamente,
y defiéndelo
desde el respeto,
y no te importe,
que no te importe,
sé coherente contigo.

©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

Hoy es de esas noches. N.N. – Día 157, 18 de agosto

Hoy es de esas noches
que el tumulto mundano,
el egoísmo, la estupidez,
la sinrazón de las personas
me hace perder las ganas,
y me las quita,
las ganas hasta de réplica,
las ganas de evadirme
escribiendo, leyendo.
No es que me rinda, no,
es que es tal el hastío
que me produce
tanta palabrería,
tantos intereses,
tanta tozudez,
violencia, desconsideración,
que prefiero que el reloj
corra minutos abajo
hasta despertar
en otro día
con las energías cargadas
para no responder,
ni estar exaltada,
para no perder la calma
y con ella la razón
que pueda tener.

Hoy es una de esas noches
que parece que el mundo
ha enloquecido.
Y siento tristeza e indignación.
Y siento que no es mi sitio.

©María José Gómez Fernández

miércoles, 19 de agosto de 2020

Acuarela de agua (que me amansa). N.N. – Día 156, 17 de agosto

 Estuve el domingo pasado en la playa. 14 de junio de 1983.



Deshaciéndose en equilibrios

pasan escasas gaviotas

cortando un brazo del aire.


Agua mansa,

cristal de niebla opaco,

retablo de caracolas.


Acicalada de acero,

metálico manto líquido,

amigo mío, mar mío,

esta tarde como nunca,

luces en tu cuello remoto,

perdido en lontananza,

las joyas que te llegan

con los últimos destellos

del sol poniente al horizonte,

línea inalcanzable y acuosa,

acuarela de grisáceos hasta

                           el cielo.


Y entro despacio en ti,

salado acero de agua,

por no quebrar tu belleza,

metal cristalino

impregnado de algas,

agua inmensa,

agua mansa,

esta tarde como nunca,

avanzando por ti, sola,

casi detenida y sola,

te contemplo: alucino;

solo de espumas te haces

al llegar a la orilla.


Te vuelves a tus adentros

tras besar la arena blanda,

rompiendo suave…


En la punta recortada de tus alas

traes las últimas espumas de esta tarde.


©María José Gómez Fernández
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