jueves, 7 de mayo de 2020

No veo la luna. Fase 0. Desescalada #YoMeQuedoEnCasa – Día 53, referido al 6 de mayo

No veo la luna,
se esconde tras las nubes
que semejan visillos,
nubes alargadas.

No veo la luna,
solo puedo verla difuminada,
luminosa tras estelas
de pinceladas de nubes,
nubes blancas y alargadas.

No veo la luna
como quisiera verla,
mirándose redonda en el mar,
acariciada por el agua,
entre ligero oleaje de espuma
rompiente en la orilla mojada.

No veo la luna,
la que yo quisiera ver,
clara luz, redonda cara,
luna de estela y espuma,
luna de orilla mojada,
luna en espejo de agua,
luna de mar empapada.

#YoMeQuedoEnCasa


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

miércoles, 6 de mayo de 2020

A la luz del móvil. Fase 0. Desescalada #YoMeQuedoEnCasa – Día 52, referido al 5 de mayo

Cuando termina el día, ya adentrada la noche, Bea tiene la costumbre de leer un libro antes de dormir; esos minutos a solas con las páginas, imbuida en la paz interior o en el trepidante transcurso de la narración, le proporcionan una plenitud incomparable. Cuando la lectura son versos ocurre que se mece con cada uno de ellos, los respira hasta arrancarles el sentido que le transmiten y eso también la colma de satisfacción.
Una vez que el parpadeo comienza a intensificar sus intervalos y ya los ojos quieren estar más cerrados que abiertos, Bea cierra el libro -antes de que se le caiga de plano en la cara y destroce el encanto del momento-, lo deposita con delicadeza en la mesita de noche y se asegura de que el despertador está a punto para hacer sonar su alarma a la hora prevista por la mañana; luego comprueba lo mismo pero en el móvil, al tiempo que apaga la luz de la lamparita y la habitación queda vagamente iluminada por el haz que emite la pantalla del dispositivo. La luz de la pantalla va bajando su intensidad como por arte de magia y Bea aún apura un poco más: revisa las notificaciones pendientes, baja el volumen multimedia para no molestar a los demás que ya hace rato duermen, escucha la canción que acaban de subir a YouTube, lee un par de noticias que tenía pendientes de leer, revisa los últimos whatsapps recibidos y se atreve a responder el único que cree que debe contestar; hace lo propio con messenger de Facebook y para terminar consulta la previsión meteorológica incrustada en la pantalla de inicio de su móvil, gentileza de Accuweather: ¡tremendo, mañana tres grados más! -esa información desarma a Bea, que cierra el móvil, y lo deposita en la mesita de noche justo delante del despertador tradicional, mientras bufa y protesta acomodándose en la cama después de quitarse las gafas y dejarlas a buen recaudo sobre el libro.
Ahora ya está todo oscuro, tan solo entra tímida, por entre las rendijas de la persiana, la luz de la luna de esta noche, que hace un momento disfrutó desde el balcón e iluminaba reluciente la calle.
Se oye un vocerío de chavales a lo lejos -¿por qué puñetas no estarán en sus casas?-, y un perro, que insistente, ladra; un motor de una motocicleta que ha pasado rápida por la avenida cercana, y las ruedas de un coche, circulando a poca velocidad, con incierto destino a estas horas.
Al poco vuelve a hacerse el silencio, tan solo roto por la respiración profunda de los demás que duermen en la casa. Bea suspira cómoda, se acurruca, se relaja. Mañana está a la vuelta de unas horas y todo un día está a la espera de que cada cual lo conquiste como mejor le convenga.

#YoMeQuedoEnCasa


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

martes, 5 de mayo de 2020

Volver a ser lo que fuimos. Fase 0. Desescalada #YoMeQuedoEnCasa – Día 51, referido al 4 de mayo



Y el tiempo pasa, los días van sumando, ya 4 de mayo, 51 días que abandonamos nuestra vida habitual, conocida, acelerada, llena de compromisos, citas, encuentros, libertad de movimientos y enfermedades más o menos controladas hasta entonces (52 días si contabilizamos el 14 de marzo).
Ronda la incertidumbre de cuándo volveremos a tener lo que teníamos hace 51 o 52 días, y con razón ronda porque va a ser complicado aventurar plazos. Posiblemente volvamos a ser lo que fuimos pero no igual, no del mismo modo, no como quisiéramos. El miedo por el contagio estará ahí, incluso cuando exista un tratamiento, incluso cuando exista una vacuna. La sensación de falta de aire con la mascarilla puesta estará ahí, aunque nos sintamos más protegidos con ella. El tacto torpe con los guantes estará ahí, aunque sean una barrera entre nuestra piel y los objetos del exterior. La obsesión por la limpieza estará ahí y nunca estaremos seguros de haber higienizado adecuadamente las cosas. La inseguridad en la calle estará ahí porque no sabemos si quien se cruce con nosotros será alguien con necesidad o si además tendrá intención de quitarnos lo que llevemos encima. La libertad de movimiento nos hará pensar que estamos vigilados, controlados, y en verdad así es, y quiero pensar que es por nuestro bien, y quiero pensar que estas medidas las estaría tomando cualquier otro gobierno con cualquier otra ideología; eso quiero pensar, porque si dejo volar mi pensamiento igual se me va la pinza y no quiero perder la calma que debe acompañarnos en estos días difíciles, históricos y difíciles, que nos está tocando vivir. Pero ante todo, lo que deseo con todas mis ganas es que la desescalada no se estanque ni se retraiga, deseo que siga adelante y no se detenga, a pesar de que el fin en que desemboquemos no sea la misma realidad que dejamos atrás sino la nueva realidad indeterminada que nos anuncian.
#YoMeQuedoEnCasa
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

lunes, 4 de mayo de 2020

Para mi madre. Confinamiento #YoMeQuedoEnCasa – Día 50, referido al 3 de mayo

Querida madre, lo primero y a la primera que se lo deseé: feliz día de la Madre, y que te lo pueda decir durante mucho tiempo. ¿Quién nos iba a decir que este año pasaríamos encerrados este día? Pues así es. Ya llevamos cincuenta días con sus noches, sus risas y sus lágrimas. Cincuenta días predominando la lluvia, la soledad, el silencio. Cincuenta días de conversaciones por teléfono, de preocupaciones y alegrías, de pequeños momentos de felicidad.

Querida madre: te quiero.

Querida madre y queridas madres, biológicas, de corazón, de humanos y de mascotas.
Queridas mujeres que decidieron no ser madres y aquellas otras que aunque quisieron no pudieron.
Queridas abuelas que ejercieron de madre por doble.
Queridas tías que también ejercieron de madre.
Queridas mujeres que en algún momento de su vida han tenido que ejercer de madres.
Queridas todas, creo que lo que más valoran nuestros hijos es que seamos su referente, y ante todo, mujeres libres que transmitan libertad al educar desde el respeto y el cariño.

#YoMeQuedoEnCasa


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

domingo, 3 de mayo de 2020

Demasiada gente. Confinamiento #YoMeQuedoEnCasa – Día 49, referido al 2 de mayo

Parece como si hubieran oído la llamada de la selva y ¡venga, todos a la calle! y encima, en Sevilla último día de Feria. Hace rato que se oye música cerca, a todo trapo, y también se han oído cohetes como esos de los fuegos artificiales. En fin, que no falta un perejil para el fin de fiesta.
Hoy se ha podido ver mucha gente en la calle. Sí, yo también he salido a hacer recados y con el perrito, incluida visita al veterinario, y precisamente porque he pisado la calle en varias ocasiones afirmo que me ha parecido ver demasiada gente.

Y yo me pregunto que dónde está la responsabilidad de cada uno. ¡Qué obedientes somos cuando nos interesa! He visto grupos de personas adultas paseando juntas, pandillas de jóvenes hombro con hombro; de repente todos somos deportistas y a los perros se les ha dado una tregua; hay quien no entendió bien, y en la puerta de la trastienda había montado un despacho de botellines de cerveza que los paisanos compraban y bebían respetando medio metro de distancia de seguridad entre ellos y charlando, tal cual lo harían en un bar. ¡Que no es eso! Niños mezclándose para jugar, madres sentadas en un mismo banco del parque, padres menos, siempre menos.

¿A dónde vamos? Esto es una irresponsabilidad y un cachondeo.

Por mi parte continuaré haciendo mis salidas bien contadas, con prudencia, porque aunque algo ha mejorado pero la situación sigue siendo delicada y un mal paso nos puede hacer retroceder y empeorar.

#YoMeQuedoEnCasa


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
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