lunes, 6 de abril de 2020

Confinamiento domiciliario #YoMeQuedoEnCasa – Día 22, referido al 5 de abril, “Mirando la luna”

Día 22, los dos patitos. Pasan las nubes en forma de borreguitos y juegan a tapar la luna, y mientras pasan sigo mirando y hasta me pongo a contarlas, como cuando cuentas en la cama para que te llegue el sueño antes y no termina de llegar. Parpadeo y sigo mirando a la luna fijamente, con esa luz que refleja, blanca, brillante. El aire fresco de la noche se empeña en acompañarme y quiere besar mi cara, pues que la bese. Oigo algún coche a lo lejos, sus ruedas rápidas pasar por una avenida cercana, por lo demás impera el silencio. Hace un rato varias motos de reparto de pizzas u otras comidas a domicilio también pasaron por delante de casa.

Y yo sigo con la luna. Mirando hacia el cielo caigo en la cuenta que hace días que no se oye un avión, el último no recuerdo, pero fue hace no mucho, y como tenía curiosidad consulté en el mismo instante FlightAware, una página de vuelos en vivo, y jugué a cazarlo: ¡sí, tenía que ser ese!, a esa hora solo había dos vuelos sobrevolando Andalucía y solo uno Sevilla, procedente de Barcelona con destino Tenerife, es lo que se veía en los detalles del vuelo.

¿Cómo se verá el planeta desde la luna? Me quedo pensando mientras miro y miro al cielo.
Es posible que se note una atmósfera más nítida. Es probable que se perciban las borrascas. Puede que se note menos contaminación lumínica. Y de pronto me dan ganas de gritar: ¡Ey!, ¿hay alguien ahí? ¡aquí estamos! S.O.S. ¡luchando contra un virus, confinados en casa!. Enmudecen mis intenciones porque, en honor a la verdad, no creo que nadie me oiga, salvo los vecinos, que saldrían a mirar preocupados por mis gritos.

Pero si pudiera claro que pediría ayuda, bastaría solo la sospecha de que alguien estuviera monitorizando La Tierra. Igual podrían ayudarnos... ¡Qué ingenua! Empecemos por ayudarnos nosotros mismos, respetando esta penitencia -y uso esta palabra por aquello de que ahora estamos en Semana Santa-, esta penitencia de permanecer en nuestras casas y la penitencia de los que tienen que salir para atender enfermos, solventar nuestra intendencia, limpiar nuestras ciudades y pueblos.

3.706 personas han recibido el alta hoy, están curados, y esto es una buena noticia.
Parece una frivolidad decirlo, pero en sí es un pequeño éxito porque hace ocho días que no podíamos decir que la cifra de fallecidos había sufrido un descenso: 674 personas han muerto hoy en España, descansen en paz.

Va por ellos, seguimos en la lucha, porque esto es cosa de todos.

#YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

domingo, 5 de abril de 2020

Confinamiento domiciliario #YoMeQuedoEnCasa – Día 21, referido al 4 de abril, “Algunas veces”

Algunas veces no te sale el habla,
la voz guarda silencio y dice el alma,
el alma, la conciencia, el corazón,
o como quieran llamarla.

Algunos días siendo primavera,
el tiempo anda revuelto y nos engaña,
lo mismo parece otoño que invierno,
o como quieran llamarlo.

Algunas noches prefiero el silencio,
silencio por las voces ya calladas,
para digerir tanta masacre,
o como quieran llamarla.

Desde hoy nos faltará una voz,
Aute se fue como otros 809 más,
será terriblemente absurdo estar vivos
y no poder vivir sin sus latidos.

Algunas veces no tiene sentido,
reír, reñir, llorar, o hablar contigo,
porque me falta algo, o me sobra,
o como quieran llamarlo.

Algunas veces la vida te enseña
sus dientes y sus garras como fiera,
igual que este virus y su guerra
o como quieran llamarla.

Algunas noches quiero recostar
en el único hombro de mi almohada,
mi dolor, mi miedo, mi nostalgia,
o como quieran llamarla.

Desde hoy nos faltará una voz,
Aute se fue con otros 11.744 fallecidos,
será terriblemente absurdo estar vivos
y no poder vivir sin sus latidos.

#YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

sábado, 4 de abril de 2020

Confinamiento domiciliario #YoMeQuedoEnCasa – Día 20, referido al 3 de abril, “Abril de 2020”

Azahar, llegan aromas a la ventana.
Brillan luces al atardecer.
Renuncias interiorizadas.
Imágenes nunca olvidadas.
Levará anclas el estado de alarma.

#YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

viernes, 3 de abril de 2020

Confinamiento domiciliario #YoMeQuedoEnCasa – Día 19, referido al 2 de abril, “Tanta prisa sin pausa”

Tanto correr por los días, alborotados,
llenos de prisas, persiguiendo horarios.
Tanto avanzar cumpliendo objetivos
agazapados en excusas de calidad,
de empleos temporales, inciertos.
Tanto medir, pesar, valorar, informar,
tanto deliberar sobre asuntos banales
hasta que un buen día, se planta delante
algo realmente sustancial y trascendente
y nos vuelca la vida con un soplo.

Tanta burocracia, revestida diplomacia,
protocolos, argucias, entresijos, promesas,
tanta injusticia, pobreza, escasa riqueza
mal repartida entre la humanidad.
Tanto significarse para ser más que otro,
pisando cabezas, piernas, manos,
hundiendo ilusiones, corazones rotos.
Tanta mentira salpicada en papeles,
tanta locura para demostrar qué eres
y qué no eres, tu valía, tus poderes,
lo que sabes hacer y conoces, y ¿para qué?,
para llegar a ser alguien antes que otro alguien.
¿Y qué importa todo eso ahora, esa rutina,
esa prisa, ese desatino por llegar?
¿Qué importa más que la salud y la vida?
Nos rompe todo una pausa repentina,
nos obliga a quedarnos en casa,
a organizar de nuevo el mundo.

Una pausa repentina para reencontrarnos,
con nosotros mismos, y desnudarnos
de temores, sensibilidades, errores.
Y mientras, la gráfica dibuja más cifras al alza,
y no es la bolsa, que esa baja,
son curados, los menos,
son contagiados y muertos,
cifras que son personas, que nos duelen,
que se han ido en soledad, y ya no estarán...
¡Tanto dolor, tantos muertos!
¡Tanta prisa sin pausa!

#YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.

jueves, 2 de abril de 2020

Confinamiento domiciliario #YoMeQuedoEnCasa – Día 18, referido al 1 de abril, “Al otro lado de la mesa”

Comienza abril de 2020, como si fuera cualquier otro mes, porque quién no tiene la noción del tiempo algo perdida. Si no fuera por los referentes que nos rodean: el calendario del móvil, el de la pared de la cocina -quien lo tenga-, el del ordenador, las noticias en televisión, en periódicos, la campaña de la Declaración de la Renta que hoy empieza...

Comienza abril y no he podido salir a oler el azahar de los naranjos, aunque me consolé pensando cómo olía el año pasado o cualquier otro año. Tampoco el sol acompañaba como merece este día, y sí una fina lluvia, que se colaba tímida, por las rendijas de los visillos. Los pajaritos volaban buscando resguardo, casi sin entonar sus cantos. El cielo hoy se congraciaba con el gris del asfalto, y mimético también se mostraba gris.

Abril comienza y no es posible disfrutarlo más allá del otro lado de la mesa, donde continúa la casa, junto al sofá, enfilando hacia la terraza. Al otro lado de la mesa hay más vida que merece la pena ser explorada y sentida. Los libros duermen en las estanterías del pasillo mientras el puchero cuece en la cocina y las camas se desperezan de su letargo nocturno para mostrarse frescas a la noche. De los grifos de la casa mana el agua cuando se acciona su apertura, y te sientes afortunado por disfrutar de esta comodidad, ¿qué sería de nosotros si los grifos y la canalización del agua no se hubiera inventado?. Igual ocurre con la luz. Al otro lado de la mesa hay un sinfín de posibilidades que observar, objetos que nos traen recuerdos, cacharros que ordenar, ropa que guarda instantes vividos, papeles que archivar, y más, y más, y todo son partículas de uno mismo, en las que hace tanto que no te detenías... y ahora lo haces, y hasta le encuentras un punto en el que poderlas degustar.

Al otro lado de la mesa está todo el resto de la vida: las cosas de cada uno, mis cosas, las puertas y ventanas, los confines de esta inmensidad que nos circunda y, a ratos nos aplasta, y sin embargo nos abraza y nos protege ofreciéndonos sensación de seguridad.

#YoMeQuedoEnCasa #QuédateEnCasa


©María José Gómez Fernández

Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
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