Urdimbre de todos los besos,
los que nos dimos
y los que nos daremos...
Urdimbre de todos los besos
será el beso
de nuestro reencuentro.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
Impresiones, Crítica, Poesía: Saciar emociones, soltar amarras, decir lo que pienso, expresar lo que parece, pisar el firme, derramar silencios...
Urdimbre de todos los besos,
los que nos dimos
y los que nos daremos...
Urdimbre de todos los besos
será el beso
de nuestro reencuentro.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
Detengo el tiempo un instante,
no más puedo detenerlo:
fotogramas
de cualquier tarde
pasan rápidos,
y ahí están
junto a otros instantes detenidos,
ahí están,
en el saldo sin olvido.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
Huecos invisibles, o no,
por donde se escapan
ilusiones, sensaciones,
emociones, amores,
desamores, recuerdos,
temores, incertidumbres,
dolores, sentimientos,
risas y lágrimas,
lágrimas y llantos,
injusticias y desigualdad,
humanidad, comprensión,
tus ojos fijos mirando
cómo me cambio de ropa,
degustar un buen plato
y saborear una copa,
tu compañía y tu ausencia,
tu presencia que no cesa...
Huecos que hacen posible
diluir la realidad,
extraer en gotas su esencia
y recogerlas en vivencias.
Huecos de dolor o de gloria,
goteras de la realidad.
©María José Gómez Fernández
Cuento cada día con la ilusión de vivirlo, disfrutando el momento que me brindan las horas junto a los míos.
Lo pasado, lo vivido, vivido y pasado está, por eso debe quedar en el recuerdo con un saldo positivo, lo que significará que mereció la pena vivirlo y que merecerá la pena ser recordado.
Cuento cada día con la ilusión de caminar hacia un futuro en construcción.
Todos los días por venir son futuro. Nunca se sabe qué vendrá pero sí que está en nuestra mano plantearlo con mimo, vivirlo con la intensidad de que ese día es el único, el último. Porque los imprevistos que van surgiendo son, muchas veces, ajenos a nuestros planes y a nuestros deseos, y lo único que podemos hacer con ellos es afrontarlos lo mejor posible e ir resolviéndolos, sin que nos minen por dentro, sin que evaporen nuestros sueños.
©María José Gómez Fernández