Aunque no lo parezca, ni lo esté,
la perspectiva depende solo
del que mira y del que ve.
Y yo lo veo todo bien lejos,
lejos, muy lejos.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
Impresiones, Crítica, Poesía: Saciar emociones, soltar amarras, decir lo que pienso, expresar lo que parece, pisar el firme, derramar silencios...
Aunque no lo parezca, ni lo esté,
la perspectiva depende solo
del que mira y del que ve.
Y yo lo veo todo bien lejos,
lejos, muy lejos.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
Con la intención de ser un poco lo que fuimos, cada cual echa su pulso a los condicionamientos del coronavirus. Todo, absolutamente todo lo que estamos viviendo y hemos vivido nos mantiene como anestesiados emocionalmente, de forma que podamos continuar con nuestras obligaciones a pesar de lo extraños que nos sentimos. Vamos casi de puntillas. En general no tenemos tantas prisas, y quien más quien menos dedica más tiempo a pensar y meditar en sí mismo, en los suyos, en lo que hace, en cómo lo hace, en lo que realmente merece la pena y en lo que es mejor no tomarse la molestia de preocuparse en exceso. Estamos aprendiendo a priorizar. Estamos adquiriendo nuevos valores, o rescatando aquellos que teníamos olvidados.
Y entretanto forman parte de nuestro vocabulario habitual palabras y expresiones como mascarilla, contaminado, coronavirus, contagio, muerto, PCR, tratamiento, recuperado, vacuna, gotícula, gel hidroalcohólico, distancia de seguridad, confinamiento, cuarentena, curado, hospital, médico, enfermera, supermercado, repartidor, estado de alarma, rueda de prensa, decreto, gobierno, acuerdo, transportista, personal de limpieza, brote, pandemia, ERTE, parado, pobreza, ayuda, fase, nueva normalidad, teletrabajo, presencialidad, crisis económica, medidas de higiene, crisis sanitaria, casa, familia, amigo, reencuentro, empezar, continuar, volver... y tantas más.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
Paseaban de nuevo por el MALECÓN de Cádiz, como hicieron antaño, sin un ÁRBOL que diera sombra, aunque no hacía falta por ser noviembre. Cogidos de la mano miraban las olas chocar contra las rocas mientras la fría brisa marina besaba sus rostros. Después de meses de confinamiento, al fin habían podido salir de casa, del pueblo y de la provincia, y viajar a otra comunidad autónoma. Se sentían libres. Por EMPATÍA con las gaviotas, a pesar de sus 66 y 68 años, al no poder volar echaron a CORRER.
No cambiarían ese momento ni por los LIBROS más hermosos.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
Publicado en Cinco Palabras. RELATO DEL MES DE JULIO (I): JUAN FRANCISCO MONTALBÁN CARRASCO, DIPLOMÁTICO. EX EMBAJADAOR DE ESPAÑA EN CUBA