De tanto pensar el mar,
se están tintando de azul.
La montaña los atrapa
con su verde y ocres.
Después vuelve de la noche
el pintor de sombras
para teñir todo de gris,
claroscuros difusos
del blanco al negro,
como anunciando tormenta
y el viento también es gris.
Siempre les gustó el gris
y el azul, el verde y ocres
y un poco el blanco,
y el que más, el negro.
Pintor de sombras
no dejes de pintarlos
para seguir viéndolos.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
Impresiones, Crítica, Poesía: Saciar emociones, soltar amarras, decir lo que pienso, expresar lo que parece, pisar el firme, derramar silencios...
Buscar este blog
miércoles, 20 de mayo de 2020
Pintor de sombras. Fase 1. #DesescaladaResponsable – Día 66, referido al 19 de mayo
Labels:
#YoMeQuedoEnCasa,
COVID-19,
Estado de alarma,
In-Verso,
Poesía
martes, 19 de mayo de 2020
Dormir. Fase 1. #DesescaladaResponsable – Día 65, referido al 18 de mayo
Hoy me van a disculpar, tarde y escaso, pero no puedo decir. Tengo tanto que contar que prefiero callar, descansar y dormir.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
lunes, 18 de mayo de 2020
Ruido de final. Fase 1. #DesescaladaResponsable – Día 64, referido al 17 de mayo
Desgastaron los abrazos como se van desgastando
por el uso los trajes viejos.
Los besos dejaron de saber a paraíso y a zumo
y se degustaban como agrio sabor trasnochado.
Se fueron bajando al sótano del olvido
todas las promesas, los te quiero, los susurros,
los heroicos actos de amor de madrugada
entre sábanas revueltas, respiraciones agitadas,
quejidos sensuales, cuerpos sudorados.
Las puestas de luna en un mar del sur
fueron quedando en la trastienda del recuerdo.
Sonaban lejanos, y hasta un poco ridículos,
todos los "haría lo que fuera por ti",
todos los "por ti daría el mundo y mi vida",
todos los "lo que tú digas, mi amor",
todos los "lo que tu quieras, cariño".
Se perdieron en mil noches los besos furtivos.
Los ruidos comenzaron a infiltrarse
en el día a día, con sus insufribles monotonías;
lentos pero certeros, suaves pero firmes,
y se podían oír desde el salón a la cocina,
desde la casa de enfrente, desde la pared vecina.
Ruido en las miradas, ruido en las caricias,
ruido en las palabras, ruido de desdicha.
Ruido de disputa, ruido de vajilla,
ruido de portazos y de ausencias,
ruido amortiguado por música y disculpas,
ruido acrecentado por egoísmo y reproches.
Se veían sobrevolar las alas de la insatisfacción,
la incompresión se invitó sola a la mesa,
la comunicación se emborrachó a cervezas,
y la distancia ampliada dejó oír un ruido de final.
Y con ese último ruido, estruendoso y definitivo,
el final entró sin llamar, precedido de su ruido,
temido y a la vez deseado ruido, ruido de final.
El tremendo estruendo dio paso al silencio,
a la calma renovada, al suspiro de alivio,
hasta al final ya no importar nada,
y se fue alejando hasta dejar de oírse
el rumor del ruido, ruido del final.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
por el uso los trajes viejos.
Los besos dejaron de saber a paraíso y a zumo
y se degustaban como agrio sabor trasnochado.
Se fueron bajando al sótano del olvido
todas las promesas, los te quiero, los susurros,
los heroicos actos de amor de madrugada
entre sábanas revueltas, respiraciones agitadas,
quejidos sensuales, cuerpos sudorados.
Las puestas de luna en un mar del sur
fueron quedando en la trastienda del recuerdo.
Sonaban lejanos, y hasta un poco ridículos,
todos los "haría lo que fuera por ti",
todos los "por ti daría el mundo y mi vida",
todos los "lo que tú digas, mi amor",
todos los "lo que tu quieras, cariño".
Se perdieron en mil noches los besos furtivos.
Los ruidos comenzaron a infiltrarse
en el día a día, con sus insufribles monotonías;
lentos pero certeros, suaves pero firmes,
y se podían oír desde el salón a la cocina,
desde la casa de enfrente, desde la pared vecina.
Ruido en las miradas, ruido en las caricias,
ruido en las palabras, ruido de desdicha.
Ruido de disputa, ruido de vajilla,
ruido de portazos y de ausencias,
ruido amortiguado por música y disculpas,
ruido acrecentado por egoísmo y reproches.
Se veían sobrevolar las alas de la insatisfacción,
la incompresión se invitó sola a la mesa,
la comunicación se emborrachó a cervezas,
y la distancia ampliada dejó oír un ruido de final.
Y con ese último ruido, estruendoso y definitivo,
el final entró sin llamar, precedido de su ruido,
temido y a la vez deseado ruido, ruido de final.
El tremendo estruendo dio paso al silencio,
a la calma renovada, al suspiro de alivio,
hasta al final ya no importar nada,
y se fue alejando hasta dejar de oírse
el rumor del ruido, ruido del final.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
Labels:
#YoMeQuedoEnCasa,
COVID-19,
El Doblao del Arte,
Estado de alarma,
In-Verso,
Poesía
domingo, 17 de mayo de 2020
Arde la calle. Fase 1. #DesescaladaResponsable – Día 63, referido al 16 de mayo
Arde la calle, arde la gente,
las redes sociales arden
con clamores incongruentes,
pidiendo normalidad,
el fin de la desescalada,
de golpe, con caceroladas.
Arde la calle, arde mi mente,
por más que lo intento
no entiendo a la gente,
los mismos que protestaban
por no empezar en enero
o en febrero el confinamiento,
esos mismos son ahora
los que piden fin del encierro.
Arde la calle, arde inconsciente
y desbaratada la gente,
unos piden al gobierno dimisión,
otros le desean la muerte,
veo ojos de ira en las redes,
ojos ocultos en perfiles sin rostro,
típicos cobardes que vociferan
como valientes, líderes, inconsistentes.
Que arda la calle de verdad,
que se instaure la normalidad,
que se llenen de nuevo las UCI
de los hospitales, a desbordar,
que se alargue esta agonía,
que aumenten los muertos,
que el virus ande a sus anchas
contagiando nuevos cuerpos.
Pero ¿qué locura colectiva está invadiendo?,
¿qué grado de estupidez, qué interés
mueve a la masa con tal desconcierto?,
que lo mismo piden calle, que presidente muerto,
que la economía remonte, que el virus se acabe.
Pero ¿de qué están hablando esas bocas sin cerebro?,
¿de liderazgo político, de golpe de estado,
de investigación científica, de un problema sanitario?
Arde la calle a manos de incendiarios,
y tanto arde, que esa misma gente,
si de su mano estuviera, el estado quemarían
para levantar un espejo de dictadura,
sin detenerse a mirar que es la salud
el problema de envergadura.
Arde la calle y el humo me entra en los ojos,
me hace saltar las lágrimas,
y no, no puedo evitarlo, y lloro.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
las redes sociales arden
con clamores incongruentes,
pidiendo normalidad,
el fin de la desescalada,
de golpe, con caceroladas.
Arde la calle, arde mi mente,
por más que lo intento
no entiendo a la gente,
los mismos que protestaban
por no empezar en enero
o en febrero el confinamiento,
esos mismos son ahora
los que piden fin del encierro.
Arde la calle, arde inconsciente
y desbaratada la gente,
unos piden al gobierno dimisión,
otros le desean la muerte,
veo ojos de ira en las redes,
ojos ocultos en perfiles sin rostro,
típicos cobardes que vociferan
como valientes, líderes, inconsistentes.
Que arda la calle de verdad,
que se instaure la normalidad,
que se llenen de nuevo las UCI
de los hospitales, a desbordar,
que se alargue esta agonía,
que aumenten los muertos,
que el virus ande a sus anchas
contagiando nuevos cuerpos.
Pero ¿qué locura colectiva está invadiendo?,
¿qué grado de estupidez, qué interés
mueve a la masa con tal desconcierto?,
que lo mismo piden calle, que presidente muerto,
que la economía remonte, que el virus se acabe.
Pero ¿de qué están hablando esas bocas sin cerebro?,
¿de liderazgo político, de golpe de estado,
de investigación científica, de un problema sanitario?
Arde la calle a manos de incendiarios,
y tanto arde, que esa misma gente,
si de su mano estuviera, el estado quemarían
para levantar un espejo de dictadura,
sin detenerse a mirar que es la salud
el problema de envergadura.
Arde la calle y el humo me entra en los ojos,
me hace saltar las lágrimas,
y no, no puedo evitarlo, y lloro.
©María José Gómez Fernández
Publicado originalmente en El Doblao del Arte.
Labels:
#YoMeQuedoEnCasa,
COVID-19,
El Doblao del Arte,
Estado de alarma,
In-Verso,
Poesía
sábado, 16 de mayo de 2020
Poesía somos. Fase 1. #DesescaladaResponsable – Día 62, referido al 15 de mayo
Poesía, de infinitos motivos y adjetivos,
de diferentes estilos, poesía.
Todos somos en parte poesía...
desbocada, desnuda, abatida,
eufórica, cansada, dolorida,
luchadora, desprendida,
delirante, feliz, triste,
tranquila, acalorada, fría,
descentrada, popular, culta,
ardiente, jocosa, muda,
fotográfica, pictórica,
de luz o de sombras, visual,
social aunque sin distinguir clases sociales,
urbana, satírica, infantil,
juvenil, adulta, erótica,
romántica, noctámbula, transgresora,
surrealista, transfronteriza, científica,
cultural sin por ello ser un lujo,
necesaria, transparente, oscura,
líder, testimonial, epistolar,
geográfica, histórica, oriental,
musical, realista, idealista,
corta, breve, extensa,
con rima y sin rima,
mística, actual, bucólica,
épica, religiosa, juglaresca,
comprometida, narrativa, feminista,
filosófica, amorosa, intimista,
lírica, contemporánea, moderna,
inspiradora, motivacional, ecologista,
neoclásica, clásica, renacentista,
tradicional, ultraista, vanguardista,
poesía de palabras con ritmo,
poesía hecha canción, poesía recitada.
de diferentes estilos, poesía.
Todos somos en parte poesía...
desbocada, desnuda, abatida,
eufórica, cansada, dolorida,
luchadora, desprendida,
delirante, feliz, triste,
tranquila, acalorada, fría,
descentrada, popular, culta,
ardiente, jocosa, muda,
fotográfica, pictórica,
de luz o de sombras, visual,
social aunque sin distinguir clases sociales,
urbana, satírica, infantil,
juvenil, adulta, erótica,
romántica, noctámbula, transgresora,
surrealista, transfronteriza, científica,
cultural sin por ello ser un lujo,
necesaria, transparente, oscura,
líder, testimonial, epistolar,
geográfica, histórica, oriental,
musical, realista, idealista,
corta, breve, extensa,
con rima y sin rima,
mística, actual, bucólica,
épica, religiosa, juglaresca,
comprometida, narrativa, feminista,
filosófica, amorosa, intimista,
lírica, contemporánea, moderna,
inspiradora, motivacional, ecologista,
neoclásica, clásica, renacentista,
tradicional, ultraista, vanguardista,
poesía de palabras con ritmo,
poesía hecha canción, poesía recitada.
Y dime...
¿quién no es un poco poesía?
Poesía soy yo, y tú que lees, poesía eres tú.
¿quién no es un poco poesía?
Poesía soy yo, y tú que lees, poesía eres tú.
©María José Gómez Fernández
Originalmente publicado en El Doblao del Arte.
Labels:
#YoMeQuedoEnCasa,
COVID-19,
El Doblao del Arte,
Estado de alarma,
In-Verso,
Poesía
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)