Ribete de espuma blanca
rompiendo y lamiendo
arena húmeda, arena mojada,
como un pequeño tsunami
avanza,
también en mi retina,
donde más tarde queda
detenida,
junto al azul imponente,
libre, límpido, luciente,
del mar, del cielo,
de los ojos de alguna gente.
—–
¡Cuánto se anhela un amante!
¡Cuánto!
Así se puede anhelar
la brisa, la arena, la espuma,
el olor, el tacto, el color,
del mar, bajo el cielo,
del mar, azul inmenso,
bello, siempre bello.
—–
Los ojos cerrados y el mar azul fijado,
metálico o plomizo,
dorado o ensangrentado,
quebrado por un haz de luna,
pero azul,
siempre azul
y de espumas…
©Aji
©María José Gómez Fernández
Originalmente publicada en El Doblao del Arte.
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